Hay determinados factores de la enfermedad de Parkinson que pueden influir de forma negativa en el cuidador. Para evitar cualquier malestar, es necesario:
Recordar que la familia tiene un papel importante en la evolución del afectado de enfermedad de Parkinson.
Ayudar al afectado a sentirse mejor, motivándole para que se mantenga activo, estimulándole para que se involucre en actividades agradables, sin exigirle que haga actividades que no le gustan o que no es capaz de hacer.
Fomentar la autonomía del afectado al máximo de sus posibilidades.
Si el afectado presenta problemas de sueño, puede resultar de utilidad plantearle un cambio de habitación, pues el descanso del familiar es también importante.
Asegurarse de que toma correctamente la medicación, siguiendo las indicaciones del médico. Es importante evitar los enfrentamiento directos con el paciente.
Es conveniente que el familiar recuerde que nadie es culpable de cómo se siente el enfermo y que una posible depresión es fruto de una combinación de factores. Compórtese ante él con naturalidad, evitando sobreproteger o presionar a la Persona con Parkinson (PCP).
El apoyo familiar al enfermo se torna necesario y progresivamente creciente. El enfermo, en relación directa con su evolución, irá requiriendo mayor atención y dedicación.
El entorno familiar deberá aprender a ser paciente con la persona con Parkinson y a entender su periódico “mal humor”. Demostrar al enfermo que es comprendido beneficiará a ambos, para ello basta cualquier gesto afectivo, un simple beso, un apretón comprensivo de su mano, una caricia o un simple “te quiero”.
Los cuidadores están sometidos a un desgaste constante, por eso, es aconsejable que tomen las medidas necesarias (salidas, vacaciones, etc.) y que disminuyan la tensión interior a la que con toda seguridad van a estar sometidos.