La musicoterapia, hidroterapia, la reflexología o los masajes terapeúticos son otros de los tratamientos que ayudan a mejorar la calidad de vida de los enfermos de Parkinson.

El objetivo de la fisioterapia en el Parkinson es ayudar al paciente a mantener su independencia tanto como sea posible. Las sesiones de fisioterapia para mejorar los movimientos y la flexibilidad, evitando así agarrotamientos, son fundamentales para las personas con Parkinson (PCP).
Las sesiones de fisioterapia deben adaptarse a las condiciones y necesidades de cada paciente.
Potenciar la actividad muscular y el buen funcionamiento de todas las articulaciones para prevenir, a largo plazo, dolores y deformidades.
Aumentar el volumen respiratorio permitiendo una mejor adaptación al esfuerzo físico.
Reeducar la postura para prevenir o mejorar dolores relacionados con ella.
Prevenir transtornos circulatorios ocasionados por falta de movilidad.
Mejorar la movilidad, coordinación, equilibrio, marcha y reacciones de enderezamiento.
Mantener y/o restablecer la autonomía del paciente.

Las personas con Parkinson (PCP) presentan trastornos en el habla ya que los músculos de la cara del paciente se ven afectados por la enfermedad. La reducción del movimiento hace que los pacientes no puedan vocalizar bien, tengan dificultades en la pronunciación y hablen con un volumen bajo.
Con la logopedia, los pacientes aprenden técnicas para que los demás comprendan su discurso. En las sesiones realizan ejercicios vocales, de respiración, de relajación muscular; todo lo necesario para prevenir cualquier problema de comunicación que puedan desarrollar a lo largo de la enfermedad.

Los trastornos del estado de ánimo, la ansiedad o la depresión son síntomas muy frecuentes en las personas con Parkinson y repercuten en su calidad de vida.
La ayuda psicológica para los pacientes y los familiares, de forma individualizada, es de gran importancia para superar la enfermedad; para ayudar al paciente a aceptar su enfermedad y a convivir con ella.

El masaje ha sido practicado desde tiempos remotos. Ya en las antiguas civilizaciones como Grecia y Roma era costumbre someterse a un masaje de todo el cuerpo después de ejercitarse y bañarse. Hoy sabemos que con los masajes conseguían que el ejercicio fuera más efectivo, que el tiempo para recuperarse del cansancio fuera menor y que disminuyeran las lesiones.
El masaje tiene estos efectos porque cuando nuestros músculos se encuentran tensos o han sido sometidos a demasiado esfuerzo, acumulan sustancias de deshecho que causan dolor, rigidez, e incluso espasmos musculares. Al incrementar la circulación hacia y desde los músculos, el masaje acelera la elimimación de estas sustancias tóxicas y dañinas. Además, consigue que la sangre y el oxígeno fresco llegue a los tejidos con prontitud, con lo que se aligera el proceso de recuperación de lesiones y de numerosas enfermedades.
Para las personas con Parkinson (PCP) esta terapia es fundamental para eliminar tanto como se pueda la tensión muscular. El masaje terapeútico posee una impresionante lista de ventajas tanto para la salud de nuestro cuerpo como de la mente que beneficiarán, en todo momento, al paciente.

La musicoterapia es una técnica terapeútica que utiliza la música en todas sus formas con participación activa o receptiva por parte del paciente (Congreso Mundial de Musicoterapia, Paris, 1974).
Numerosos estudios demuestran la funcionalidad de la musicoterapia en pacientes con diferentes problemas neurológicos, mejorando la calidad de vida de los enfermos.
Con la musicoterapia se intenta hacer llegar al cerebro unos estímulos que le lleven a una relajación o anulación de los que reproducen la enfermedad a través de diversas melodías con las que se pueden conseguir efectos sorprendentes.

Los baños a 37º - 38º tienen un efecto muy relajante sobre la musculatura, disminuyendo la rigidez del paciente con enfermedad de Parkinson y mejorando la amplitud articular.
Aprovechando la ausencia del efecto de la gravedad dentro del agua, se puede trabajar más fácilmente ciertos movimientos como los giros de tronco y extremidades. El agua es un buen medio para la rehabilitación de la marcha.
Un programa de ejercicios para la enfermedad de Parkinson debe incluir las siguientes áreas:
Adiestramiento funcional para las actividades de la vida diaria incluyendo la voz y expresión facial.
Movimiento
Elongación
Flexibilidad
Equilibrio
Coordinación
Aerobismo
Postura
Diversión